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Un año más y ya van cuatro, volvimos a realizar un homenaje al libro con la representación de una nueva obra de teatro. Este año elegimos el que probablemente sea el libro infantil más leído, hasta que a finales del siglo XX apareció la saga de Harry Potter.
En 1865 se publico el libro “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”, escrito bajo el seudónimo de Lewis Carroll, hombre polifacético, cuyo verdadero nombre era Charles Lutwidge Dodgson. Nació en Cheshire y su gran cultura y talento le llevó a estudiar y dominar varias ramas del saber tan diferentes como las matemáticas, la literatura o la fotografía. Su capacitación le llevó a dar clases en el Christ Church College de Oxford donde entabló gran amistad con su Decano, Henri Liddell, su esposa y sus tres hijas Lorina, Alice y Edith. Con ellas daba grandes paseos en barca a lo largo del Támesis. En estos paseos les contaba historias, que decidió recoger en una primera publicación en 1862 bajo el título “Las aventuras subterráneas de Alicia”. Tres años más tarde, en 1865, esa publicación, completada y revisada se editó bajo el título de “Alicia en el país de las maravillas”.
Como gran amante de la fotografía que era, Lewis, realizaba numerosos retratos utilizando la técnica del daguerrotipo inventada dos décadas antes por el francés Louis Daguerre. Esta técnica consistía en exponer a una placa recubierta de sales de plata una imagen durante un periodo de tiempo largo. Las sales de plata se impresionaban con la imagen de tal manera que ésta quedaba grabada en ella. A lo largo de los años la técnica se fue perfeccionando y sobre todo se fueron acortando los tiempos de impresión, pero en la época de Lewis para realizar un retrato, la persona tenía que estar posando delante de la cámara más de diez minutos, sin moverse, para que el resultado de la imagen no fuera borrosa. Parece ser que para que los niños que querían ser retratados por la cámara de Lewis permanecieran tanto tiempo sentados y quietos, este decidió contarles historias que con el paso de los años decidió escribirlas y publicarlas.
Gracias a esa publicación, 153 años después en un pequeño pueblo de Cantabria, Comillas, pudimos realizar un emotivo homenaje al libro escribiendo una versión del libro de Lewis Carroll, que titulamos, gracias a la sugerencia del escritor berciano Antonio Merayo, “Alicia en el país de las … comillas”. De la adaptación se encargaron una vez más de una manera magistral, Rosa Andrés y Tona Pérez. Del vestuario, una vez más, se había encargado Rosa Andrés, del maquillaje Ana Escalante y de la iluminación y sonido Pancho.
La escenografía, diseñada con gran sencillez también por Rosa, consistía en generar una caja escénica neutra, con un fondo de telas negras y en el medio un cubo de madera de 120 cm de lado, hermosamente decorado, que al girarlo lograba ambientar las distintas escenas de la obra.
Los niños estuvieron geniales, una vez más, y decidimos realizar otras tres interpretaciones. Una en nuestro cole, el CEIP Jesús Cancio, dentro de la semana cultural que organizamos desde la AMPA, otra en el asilo de ancianos de Comillas y otra final en el Espolón, inaugurando las fiestas de San Pedro. Para ello durante los meses de mayo y junio seguimos ensayando intentando pulir los pequeños fallos que habíamos detectado en la primera interpretación.
Todas las representaciones fueron muy emotivas, pero si me tengo que quedar con una, sería la que hicimos en el Asilo de ancianos de Comillas, donde pudimos aportar nuestro pequeño granito de arena y devolver a nuestros mayores y abuelos...parte de todo lo que han dado a lo largo de su vida por sus hijos y nietos. Fue emocionante ver cómo se reían y disfrutaban con las interpretaciones de nuestros hijos. Fue un día inolvidable para todos los que formamos parte de este grupo de [ARTE]ATRO.

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